Consejos de manteamiento y uso de parasoles de jardín y hostelería

Una sombrilla es un utensilio. Y al usarlo, las cosas pueden desgastarse o romperse. Si cuida bien su sombrilla, este desgaste se ralentizará y disfrutará mucho más de su parasol. Para extender la vida útil de su sombrilla, le damos una serie de consejos para el cuidado y mantenimiento.

No cerrar las sombrillas cuando estén mojadas

No es un secreto que el guardar cosas mojadas guarda humedad, lo cual crea manchas, desgaste y un olor desagradable. Por ello, si no tuviste la oportunidad de cerrar tu parasol por motivos de lluvia, ábrelo para que se seque y ventile al día siguiente.

Mantenerlos cerrados cuando no estén en uso

Si no usaras tu parasol en todo el día o toda la semana, te recomendamos que lo mantengas cerrado (y de ser posible, con una funda protectora), ya que de ese modo evitarás que se llene de polvo o que se pueda romper en casos extremos.

Guardar en posición vertical

En la época invernal, te recomendamos guardar tu parasol, pero de manera vertical, ya que si lo mantienes en el suelo, es probable que algunos insectos utilicen tu parasol de guarida, lo cual es peligroso para los niños e incluso para los adultos a la hora de abrir el parasol.

Evita las zonas con árboles y láminas

No hay mucha explicación en este punto, ya que, sin lugar a dudas, un objeto que impida que el parasol se abra correctamente, seguro hará que se rompa.

Revisar periódicamente su funcionamiento

Debes de abrir y cerrar el parasol de vez en cuando para revisar que aun funciona. Si no es así, te recomendamos colocar aceite en las zonas duras o incluso desarmarlo y volver a armarlo.

Controlar la apretación de las tornillas

Debes controlar de vez en cuando si todos los tornillos todavía están bien apretados. Si no es así, debería coger una llave de Allen o un destornillador y volver a apretarlos bien.

¿Cómo hacer una correcta limpieza?

En cuanto a la limpieza de estos elementos, es conveniente eliminar el polvo que se acumula en su superficie, con la ayuda de una escobilla o bien con un aspirador. Luego con un paño humedecido en agua con jabón se podrá completar el aseo.

Para terminar, hay que enjuagar la superficie, con una manguera por ejemplo, para que no queden residuos de jabón. Pasar un paño seco y culminar el secado a la intemperie.

En el caso de que la sombrilla o toldo tenga moho, es conveniente preparar una mezcla, integrada por agua jabonosa, blanqueador (o vinagre blanco), con una proporción de uno a tres.

En el mercado existen productos para quitar moho de este tipo de superficies, que también son útiles para prevenirlo.

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